¿YA NO DEBEMOS PREDICAR?

¿Deberíamos compartir el evangelio con otros? Bueno, eso depende de quién (o cuál) sea tu autoridad. Si tu máxima autoridad es un falible ser humano, entonces la respuesta dependería de lo que esa persona, o grupo, diga. Pero los humanos, quienes son imperfectos, nunca deberían ser nuestra máxima autoridad. Siempre debemos juzgar lo que alguien dice en contra de la autoridad absoluta de la Palabra de Dios.

El Papa Francisco habló recientemente con un grupo de estudiantes de secundaria en Roma. Al preguntarle acerca de cómo tratar con ateos y personas de otras religiones, el Papa respondió que los cristianos nunca deberían hacer proselitismo (término que generalmente significa compartir la fe de uno con la esperanza de convertir a otros; el Papa Francisco parecía referirse a esta definición, así como en sus comentarios acerca de forzar las conversiones) y que aquellos que lo hacen «no son un discípulo de Jesús». Después de todo, razonó, «no estamos en el tiempo de las cruzadas», «todos somos hijos de Dios» y «la iglesia no crece a través del proselitismo». «Más bien,» afirmó, crece “por atracción, por testimonio».

Entiendo que algunos pueden decir que el Papa solo está diciendo que debemos ser amables, etc., en la forma en que hacemos las cosas. Pero al usar la palabra «proselitismo» con su definición habitual es, para mí, una gran preocupación. Cabe señalar que juzgamos las cosmovisiones de todos los líderes de iglesias (independientemente de la denominación a la que pertenezcan) a la luz de la autoridad de las Escrituras.

Entonces, comparemos lo que el Papa parece estar diciendo aquí contra la infalible, inerrante e inmutable Palabra de Dios:

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:19-20

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Judas 1:3

La Palabra de Dios es clara: debemos compartir el mensaje del evangelio con otros abiertamente, entendiendo que enfrentaremos una batalla. El evangelio es el mensaje más importante que alguien puede escuchar, porque aparte de la obra salvadora de Cristo, nadie tendrá vida eterna. Aparte de Él, permanecemos en nuestros pecados, dirigiéndonos a una eternidad aparte de Dios en un lugar llamado infierno.

Audazmente (con gentileza y mansedumbre tal y como lo dice 1 Pedro 3:15) compartamos el mensaje del evangelio con otros mientras oramos para que personas de toda procedencia se arrepientan y pongan su fe y confianza únicamente en Cristo para su salvación.

Gracias por su tiempo y por mantener a nuestro ministerio en sus oraciones.

Este artículo fue escrito y traducido con la ayuda del equipo de investigación de AiG.

mayo 19, 2020
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